Erasmus Orleans – Melodie, Farmacia
Erasmus, una nueva experiencia
Ser parte del mundo, de Europa
Introducción
Todo empieza desde que decides hacer un Erasmus. Las dudas siempre surgen, pero sabes que te va a cambiar, tu forma de ver el resto de países, incluso tus pensamientos hacia España. Descubres y comparas diferentes culturas. Encuentras los pros y contras que nuestro país tiene. Además que toda experiencia que vivas fuera de tu casa, será parte de lo que vas a ser y sobre todo lo que quieres hacer.
Antes del viaje
Todo comenzó cuando la oferta de hacer un Erasmus me hizo sentir curiosidad de cómo sería trabajar fuera de España. Mi pensamiento fue firme todo el tiempo. Las etapas iban pasando, poco a poco, se acercaba el momento. A pesar de los nervios por finalizar el curso, debía centrarme y organizarme para el viaje. El primer paso importante era conseguir la farmacia y el alojamiento. Cuando me informan que tienen los contactos, esa presión desaparece. Pero no había acabado, al contrario, acababa de empezar. Era el momento de buscar vuelos, transporte, hacer la gestión para el alojamiento etc. Cuando por fin todo estaba solucionado, me di cuenta que ya era real, mi viaje empezaba.
Destino de llegada
El día llegó, ya en el aeropuerto, los nervios y el miedo comienzan a asomar, pero la adrenalina por querer seguir y llegar a mi destino, hicieron que el viaje pareciera fácil. La primera diferencia que pude apreciar son la cantidad de zonas verdes y naturaleza que hay en Francia.
Je l’appelle “ le chemin des fleurs”
Objetivo del viaje
Sin olvidar cuál fue el verdadero propósito del viaje, me dirigí al sitio donde iba a realizar mis prácticas. Todos fueron muy amables, al principio todo era un poco extraño para mi, ya que debía
adaptarme al idioma, a los horarios, costumbres y población de la zona. En cuanto al trabajo que debía hacer, iba poco a poco aprendiendo y realizando lo que me iban enseñando. Cuando me veían capaz, pude realizar actividades sola y me sentía satisfecha cuando terminaba y verificaban que estuviera bien hecho. Y cuando cometía errores, intentaba aprender de ellos. Cuando pude tener la oportunidad, empecé con la tarea de atender y vender productos, aligerando así las actividades de mis compañeros en la Farmacia.
Aquí estoy con la farmacéutica y dos jóvenes aprendices de técnico de farmacia, que también están terminando sus estudios y prácticas. Todo el equipo fue muy amable desde el principio y me ayudó siempre que lo necesitaba. Los días iban pasando, realizaba todas las actividades que me mandaban y a ratos me enseñaban cómo funcionaba el sistema informático para dispensar medicamentos. Al ser diferente al español, muchas cosas me costaban, pero conseguí “pillarle el truco”.
En mis días libres intentaba aprovechar para visitar al máximo la ciudad donde estaba, Orleans, descubriendo sus monumentos y lugares.


Pude observar cómo aprovechaban el buen tiempo algunos de los ciudadanos, unos hacían deporte, otros pintaban y otros decidieron sacar sus cañas de pescar al borde del río Loire.
Hasta pude ver el propio arte como se iba creando:
Conclusión
“Il faut sortir pour le faire” es una frase que me dijeron, significa, hay que salir para poder hacerlo. Si nunca te lanzas y lo haces, no sabrás lo que ganas. Aunque hagas fallos, para eso están, para aprender y saber que está bien y cómo hacerlo. Nada está escrito, cada uno es como es y hace las cosas a su ritmo y a su manera. Aprovecha este viaje para conocerte.


