Experiencias Erasmus+
Experiencias de los alumnos Erasmus+ de FP de Grado Superior
Erasmus Eva
EVA En el verano de 2021, después de muchas dudas, incertidumbre, miles de documentos y restricciones por la pandemia, pude subirme cargada de ilusión a aquel avión con destino a Bélgica. Dejando en el aeropuerto la mirada triste, pero orgullosa de mis padres. Hasta ese momento no era consciente de todo lo que vendría y todo lo que me esperaría en aquel maravilloso país. Tendría la oportunidad de construir algo desde cero, a mi gusto. Mi propia historia. Al llegar tuve la suerte de que me recibiera en el aeropuerto Sergio, que como yo, llegó a Bélgica de Erasmus hace más de 6 años y se enamoró del País y de su gente. Me ayudó a instalarme e hizo de traductor con la propietaria del que sería mi hogar durante los próximos 2 meses. Cuando él se fue, me quedé sola en ese viejo, pero acogedor apartamento, siendo consciente de donde estaba y todo lo que suponía eso. Esa misma noche tocaron a la puerta, eran mis nuevos vecinos. Nos presentamos rápidamente y lo primero que me preguntaron fue: “Esta noche salimos de fiesta todos, ¿te vienes?”. Así que se podría decir que me adapté super rápido a todo. El primer día de trabajo estaba muy nerviosa. Recuerdo la sonrisa que se me dibujó en el rostro al entrar por la puerta de aquel enorme hospital. Sinceramente no sabía qué me iba a espera, ni cómo serían mis compañeros, pero, nada más entrar por la puerta de ese laboratorio, supe que había elegido bien. Los que serían mis compañeros durante los próximos 3 meses me recibieron con los brazos abiertos y una sonrisa de oreja a oreja, transmitiendo una energía increíble. Se podía notar en el aire el buen ambiente y el gran compañerismo, y no me equivocaba. He tenido la oportunidad de poder realizar procedimientos que en España no podría haber hecho, de utilizar otros métodos de trabajo y de disfrutar en cada paso que iba dando. Al siguiente mes todo cambió, al ser verano toda la gente que conocía se fue de vacaciones o a visitar a sus familiares. Así que me quedé completamente sola y, no voy a mentir, fue el mes más duro, pero, sin duda, donde más aprendí. Disfruté de cada minuto de mi soledad, recorrí las ciudades más importantes de Bélgica en tren, caminé, hable con desconocidos, comí sola en restaurantes… y me sentí llena, completa y orgullosa. Ahí fue, en esos momentos de soledad, cuando valoré todo lo que tenía y todo lo que había dejado en España. Y me hizo volver a recordar mi esencia y el porqué había empezado esta experiencia. El último mes todo volvió a cambiar, el contrato del apartamento se acabó y no encontraba sitios donde dormir. Fue entonces cuando Nöella, una médica que trabajaba con nosotros en el laboratorio se enteró y me ofreció irme a vivir con ella y su sobrina. Y sin imaginar nada de esto, viví las dos mejores semanas de toda esta experiencia, sintiéndome como en casa, como en familia y es que, sin duda alguna, esta experiencia ha tenido sentido gracias a todas las personas que me he cruzado por el camino y que, sin pedir nada a cambio, me lo han dado todo.
Erasmus Mónica
MÓNICA El 14 de septiembre de 2021, empezaba la mayor aventura de mi vida. Sin saber qué me esperaría los próximos tres meses, me subí a un avión con rumbo a Varsovia y con Andrea cogida de mi mano, pensé en el gran paso que estaba dando. Tres horas y media más tarde, llegamos a Varsovia sin saber qué hacer ni a dónde ir. Después de varias búsquedas por Google Maps, muchas preguntas, un autobús y un tranvía, llegamos al pisito que sería nuestro hogar durante los próximos meses. En nuestro primer día de prácticas nos recibieron de una manera muy acogedora y cariñosa. Estaré siempre agradecida a todo el equipo del teatro por hacernos sentir parte de su familia desde el primer momento hasta el último. Hemos vivido mil cosas estupendas con ellos, las cuales guardo y guardaré siempre con cariño. Más tarde, Andrea y yo empezamos a hacer amigos, los cuales nos acompañarían durante los próximos meses en todas las locuras que se nos pasase por la cabeza hacer, así, por poner un ejemplo, un día nos dijeron que habían cogido un billete de autobús para ir a Lituania, y dos días más tarde, estábamos todos con nuestra mochila y mucho sueño en un autobús rumbo a Vilna. Algo que sin duda va a quedarse conmigo siempre, son ellos.Todas las personas que han formado parte de esta experiencia y que han hecho que sea mil veces mejor, porque sin ellos, este Erasmus no hubiera sido igual y ahora no tendría a tantas personas maravillosas formando parte de mi vida. En los últimos días, todo lo que meses atrás habían sido risas, poco a poco, se fueron convirtiendo en lágrimas, mi último día allí fue el peor, tocaba despedirse de todos, hacer la maleta, recoger el piso y limpiar. Llegó el momento de quitar todos los recuerdos que había por esas paredes, todas nuestras fotos, papelitos, entradas de fiestas y billetes de tranvía. Recuerdo cuando me despedí entre lágrimas de uno de mis mejores amigos y de las mejores personas que he conocido allí, prometiéndome a mi misma que algún día volvería. A la mañana siguiente, salí del edificio con los ojos llorosos, poniendo punto y final a esta aventura. Camino al aeropuerto, recuerdo hablar con Andrea de todo lo que habíamos hecho y lo agradecidas que estábamos de haber podido vivir esta experiencia. El Erasmus ha marcado un antes y un después en mí, me ha hecho ver las cosas de otra manera, me ha hecho aprender, y sobre todo, me ha hecho madurar. Jamás cambiaría esta experiencia por nada en el mundo, y siempre que alguien me pregunte, no dudaré en contarle mis batallitas por Varsovia con todo el cariño del mundo. Una vez más, gracias a todas las personas que han sacado la mejor versión de mi durante este tiempo y que han hecho que esta experiencia sea inolvidable. El Erasmus habrá acabado, pero mi cariño hacia vosotros va a durar para siempre.
Erasmus Andrea
ANDREA Este septiembre de 2021 me embarqué sin saberlo en la aventura más loca, divertida, emocionante y diferente de toda mi vida. Una aventura y una experiencia que más tarde me daría cuenta de todos los cambios que ha supuesto en mi vida. Llegué a Polonia en junto con una compañera, para vivir nuestra experiencia Erasmus +. Como es normal, con miedo y muchísima incertidumbre sobre lo que iba a suceder en los meses posteriores, ¿nos adaptaríamos bien al país y a su gente?, ¿haríamos amigos?, ¿sabríamos hacer lo que nos mandaran en las prácticas?, ¿sabríamos desenvolvernos viviendo solas?, y con gran satisfacción y orgullo de mí misma puedo responder a todas esas preguntas y muchas más con un sí rotundo. Al principio llegamos un poco perdidas, sin saber muy bien a dónde ir, ni qué hacer, pero enseguida nos pusimos en contacto con los chicos del teatro dónde íbamos a hacer las prácticas y ellos nos abrieron las puertas de su casa, dándonos todo el cariño que en ese momento nuestros padres desearían darnos, pero que seguro que estarían muy contentos de que alguien nos lo pudieran dar por ellos. Nos trataron súper bien, incluyéndonos desde el primer momento como a uno más y haciéndonos sentir parte de su gran familia. Las prácticas en el teatro han sido muy gratificantes y enriquecedoras. Por ejemplo, hemos tenido la oportunidad de ver el proceso de principio a fin, desde que surge una idea de guion, hasta ver su puesta en escenario y también tener la oportunidad de ver sus obras y ver la reacción del público, ha sido una inyección de creatividad y de originalidad, que más tarde hemos podido plasmar en la realización de varios videos promocionales de la compañía de teatro con la que hemos trabajado y que ha confiado ciegamente en nosotras. Y no sólo iba a ser trabajar, también salimos de fiesta puedo decir que las mejores de mi vida, y en ellas he conocido a gente maravillosa, gente que por muy poco tiempo que haya estado con ellos, durante mi experiencia, fueron mi familia. También hemos aprovechado para visitar todos y cada uno de los rincones de la ciudad, y para viajar, organizando viajes de un día para otro, a otras ciudades, incluso a otros países. Ha sido increíble, ya que muchos de los paisajes que vimos, son totalmente diferentes a lo que yo al menos estaba acostumbrada y muchos de ellos eran realmente impactantes. En todos estos lugares aprovechamos para hacer turismo, probar las comidas típicas del lugar y hacer las más diversas actividades. En definitiva, creo que no habría hojas suficientes para describir todas y cada una de la vivencias que hemos tenido la oportunidad de vivir y de disfrutar en este Erasmus, pero creo que queda claro que va a ser algo que siempre permanecerá conmigo en mi memoria. Ha sido una oportunidad para crecer personalmente, aprendiendo a desenvolverme sola en situaciones que nunca habría imaginado tener que vivir o que simplemente, aquí no habría podido resolver por mí misma , también para conocer gente de todas las partes del mundo, culturizarnos, aprender en el teatro, aprender a ser más resolutiva, menos vergonzosas, aprender idiomas, e infinitas cosas más, que a día de hoy voy a agradecer muchísimo. Esta experiencia se la recomendaría a cualquier persona. Va a ser algo que no va a ser capaz de olvidar y que solo va a poder disfrutar una vez en la vida. Hay que quitarse el miedo y atreverse a vivir.